Salud

Leishmaniosis en perros: síntomas, prevención y tratamiento en España

La leishmaniosis canina es una enfermedad grave, crónica y presente en toda la cuenca mediterránea. Y hay algo que muchas guías no cuentan: también es una zoonosis, es decir, puede afectar a las personas. Esta guía reúne lo que necesitas saber para proteger a tu perro, con fuentes contrastadas y sin alarmismo.

Aviso importante. Esta guía es divulgación sanitaria elaborada a partir de fuentes veterinarias y epidemiológicas oficiales. No sustituye el diagnóstico ni el criterio de un veterinario colegiado. Si sospechas que tu perro puede estar afectado, acude a tu veterinario: es el único profesional que puede diagnosticar y tratar a tu animal.

Qué es la leishmaniosis canina

La leishmaniosis canina es una enfermedad infecciosa causada por el parásito Leishmania infantum, un protozoo microscópico que se transmite a través de la picadura de un mosquito muy pequeño llamado flebotomo. No se contagia por contacto directo entre perros: siempre hace falta el mosquito como intermediario.

Es una enfermedad endémica en España, lo que significa que está presente de forma permanente en el territorio. Según la Organización Colegial Veterinaria, afecta cada año a unos 385.000 perros en nuestro país.

Hay dos ideas clave que conviene entender desde el principio:

La conexión con las personas: una zoonosis

Esta es la parte que suele faltar en la información dirigida a propietarios, y es la razón por la que la leishmaniosis no es solo un problema veterinario, sino de salud pública.

La leishmaniosis es una zoonosis: una enfermedad que puede transmitirse entre animales y personas. El Instituto de Salud Carlos III, a través de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica, registró 485 casos humanos en España durante 2024 (477 confirmados y 8 probables), con una tasa de notificación de 0,98 casos por cada 100.000 habitantes.

La Organización Colegial Veterinaria la califica de «zoonosis desatendida», señalando que sigue planteando retos importantes en prevención, concienciación e investigación.

Un matiz que importa y que genera muchos miedos innecesarios: tu perro no te va a contagiar por lamerte, dormir contigo o compartir espacio. La transmisión al ser humano requiere siempre la picadura del flebotomo. El perro actúa como reservorio del parásito: el mosquito pica a un perro infectado y puede después picar a una persona. Por eso proteger a tu perro también protege a tu familia.

Cómo afecta a cada especie

Aspecto En el perro En las personas
Vía de contagio Picadura de flebotomo Picadura de flebotomo (no por contacto con el perro)
Papel en el ciclo Reservorio principal Hospedador accidental
Formas clínicas Cutánea y visceral, con frecuencia combinadas Cutánea, mucocutánea o visceral
Población de riesgo Cualquier perro en zona endémica Sobre todo personas inmunodeprimidas, menores de 5 años y mayores
Frecuencia en España ~385.000 perros al año (OCV) 485 casos notificados en 2024 (ISCIII)

Según los datos del ISCIII de 2024, la mediana de edad de los casos humanos fue de 54,5 años, con mayor incidencia en hombres (303 casos frente a 170 en mujeres). Las incidencias más altas se registraron en menores de 1 año y niños de 1 a 4 años.

Mapa de riesgo en España y Cataluña

El riesgo no es igual en todo el territorio. Depende de la presencia del flebotomo, que necesita determinadas condiciones de temperatura y humedad para vivir y reproducirse.

Tasas de leishmaniosis humana por comunidad (2024)

Comunidad autónoma Tasa por 100.000 hab. Nivel
Comunidad Valenciana 2,82 Más alta
Región de Murcia 2,74 Muy alta
Islas Baleares 2,19 Alta
Cataluña 1,28 4.ª más alta
Media nacional 0,98 Referencia

Fuente: Instituto de Salud Carlos III, informe epidemiológico de leishmaniosis 2024.

Los datos apuntan a un posible gradiente noroeste-sureste, aunque los propios informes advierten de que la interpretación requiere series más amplias. Las diferencias entre comunidades pueden deberse tanto a variaciones reales de riesgo (densidad del vector, factores ambientales) como a diferencias en diagnóstico y notificación.

Si vives en Cataluña: estás en zona endémica, con la cuarta tasa más alta de España. Esto no significa alarma, sino que la prevención no es opcional. Las zonas de mayor riesgo se concentran en áreas costeras y prelitorales, especialmente entre mayo y octubre.

El flebotomo: cómo se transmite

Entender al mosquito es entender la prevención. El flebotomo no es un mosquito común:

El ciclo de transmisión

  1. Una hembra de flebotomo pica a un perro infectado y absorbe el parásito con la sangre.
  2. El parásito se multiplica dentro del mosquito durante varios días.
  3. El flebotomo pica a otro perro (o a una persona) e inocula el parásito.
  4. En el nuevo hospedador, el parásito es capturado por células del sistema inmunitario, donde se multiplica.
  5. Según cómo responda ese sistema inmunitario, la infección se controla o progresa hacia la enfermedad.

El flebotomo no es el único parásito del que conviene protegerse: puedes consultar la guía sobre parásitos en perros para una visión completa. De este ciclo se deducen las dos ideas centrales de la prevención: evitar que el mosquito pique a tu perro y reducir la exposición en las horas de riesgo.

Síntomas por sistemas

La leishmaniosis es una enfermedad multisistémica: puede afectar a muchos órganos a la vez, y por eso sus signos son tan variados. Puede tardar meses o incluso años en manifestarse desde la picadura.

Signos en la piel (los más frecuentes)

Signos generales

Signos renales (los más graves)

El riñón es el órgano que marca el pronóstico. La afectación renal puede avanzar de forma silenciosa:

Signos oculares

Otros signos

Ningún signo por sí solo confirma la enfermedad. Muchos coinciden con otras patologías. Si tu perro vive en zona endémica y presenta varios de ellos, especialmente si combina problemas de piel con pérdida de peso, pide cita con tu veterinario. Si necesitas orientación sobre cómo actuar ante una urgencia, consulta la guía de primeros auxilios para perros.

Estadios clínicos

El grupo LeishVet, referencia internacional en el manejo de la enfermedad, clasifica la leishmaniosis canina en cuatro estadios. Esta clasificación es la que usa tu veterinario para decidir el tratamiento y estimar el pronóstico.

Estadio Situación clínica Signos habituales Pronóstico
I — Leve Anticuerpos bajos, sin afectación renal Ganglios aumentados, lesiones cutáneas leves o ausencia de signos Bueno
II — Moderada Anticuerpos medios o altos, riñón aún sin daño relevante Lesiones de piel, pérdida de peso, alteraciones en la analítica De bueno a reservado
III — Grave Afectación renal establecida Signos de los estadios anteriores más enfermedad renal crónica Reservado a malo
IV — Muy grave Enfermedad renal avanzada o complicaciones sistémicas Síndrome nefrótico, insuficiencia renal terminal, tromboembolismo Malo

Clasificación basada en las guías del grupo LeishVet. La estadificación de un perro concreto corresponde exclusivamente a su veterinario.

La conclusión práctica es clara: el estadio en el que se diagnostica cambia radicalmente el pronóstico. Un perro detectado en estadio I tiene un panorama muy distinto al de uno diagnosticado en estadio IV. De ahí la importancia de los controles anuales en zona endémica.

Diagnóstico veterinario

El diagnóstico nunca se basa en un único dato. Tu veterinario combinará varias fuentes de información.

Relacionado: encontrar un buen veterinario.

Pruebas serológicas

Detectan los anticuerpos que produce el perro frente al parásito. La prueba cuantitativa de referencia es la IFI (inmunofluorescencia indirecta), que además de confirmar la infección indica el nivel de anticuerpos, un dato clave para la estadificación. Existen también test rápidos de clínica, útiles como primera aproximación, pero que requieren confirmación.

Pruebas directas

Buscan el parásito o su material genético. La PCR detecta ADN del parásito en médula ósea, ganglio o piel; es muy específica. La citología permite observar el parásito al microscopio en una muestra de ganglio o médula.

Analítica completa

Imprescindible, porque define el estadio y el tratamiento:

Un dato importante para no asustarse: un resultado serológico positivo no significa automáticamente que el perro esté enfermo. Muchos perros en zona endémica presentan anticuerpos y nunca desarrollan la enfermedad. Es el conjunto —anticuerpos, signos clínicos y analítica— lo que determina si hay enfermedad y qué hacer.

Tratamiento

Es la duda más frecuente entre propietarios, y conviene empezar por lo esencial: la leishmaniosis se trata y se controla, pero rara vez se cura por completo. El objetivo es eliminar los signos clínicos, reducir la carga parasitaria y proteger el riñón.

Fármacos habituales

Fármaco Para qué sirve Duración orientativa Vía
Antimoniato de meglumina Elimina parásitos. Tratamiento de ataque Aproximadamente 4 semanas Inyectable (subcutánea)
Miltefosina Alternativa al antimoniato, elimina parásitos Aproximadamente 4 semanas Oral
Alopurinol Impide la multiplicación del parásito. Base del control a largo plazo Meses o años, según evolución Oral
Domperidona Estimula la respuesta inmunitaria Según criterio veterinario Oral
Dieta renal Protege el riñón en perros con afectación Indefinida si hay daño renal Alimentación

Información orientativa con fines divulgativos. Las pautas, dosis y combinaciones las establece exclusivamente el veterinario en función del estadio y del estado del animal. Nunca mediques a tu perro por tu cuenta.

Qué esperar del tratamiento

Y el coste, que también importa

Es una pregunta legítima y conviene hablarla con franqueza con tu veterinario desde el principio. El tratamiento de ataque supone un desembolso inicial mayor; después, el mantenimiento con alopurinol es relativamente asequible, pero los controles periódicos son un gasto recurrente. Un seguro veterinario contratado antes del diagnóstico puede ayudar; contratado después, la leishmaniosis suele quedar excluida como enfermedad preexistente.

Prevención: las cuatro barreras

Ninguna medida aislada es infalible. La protección real viene de combinar varias barreras, cada una cubriendo los huecos de las demás.

Barrera Qué hace Cuándo aplicarla Nivel de protección
1. Repelentes
(collares y pipetas)
Impiden que el flebotomo llegue a picar. La medida más eficaz y la base de todo Todo el año en zona endémica; imprescindible de mayo a octubre Alta
2. Vacuna No evita la infección: reduce la probabilidad de desarrollar la enfermedad tras el contacto Requiere test previo negativo. Pauta y revacunación anual según el veterinario. Ver vacunas obligatorias en España Complementaria
3. Medidas ambientales Reducen la exposición al mosquito Evitar el exterior al atardecer y amanecer; mosquiteras de malla fina; eliminar humedad y materia orgánica del entorno Media
4. Controles anuales No previenen, pero detectan la enfermedad en estadios tempranos, cuando el pronóstico es mucho mejor Una serología al año en zona endémica Clave para el pronóstico

La idea que resume la prevención: el repelente es la barrera principal, la vacuna es un refuerzo, las medidas ambientales reducen la exposición y el control anual permite detectar a tiempo. Ninguna sustituye a las demás. Habla con tu veterinario para diseñar la combinación adecuada para tu perro y tu zona.

Leishmaniosis y adopción

Esta sección va dedicada a quien está pensando en adoptar y a las protectoras que gestionan estos casos a diario.

Si estás valorando qué raza encaja contigo, puedes consultar nuestra guía de razas de perro. Pero antes, una idea importante: un perro con leishmaniosis puede ser un compañero estupendo. Y sin embargo, el diagnóstico condena a muchos animales a quedarse en el refugio, casi siempre por miedos que no se sostienen.

Los tres miedos más frecuentes

Qué preguntar antes de adoptar un perro con leishmaniosis

  1. ¿En qué estadio está? (I a IV: cambia por completo el pronóstico)
  2. ¿Cómo tiene el riñón? (urea, creatinina y ratio UPC)
  3. ¿Qué tratamiento sigue y desde cuándo?
  4. ¿Cuál fue su último nivel de anticuerpos y su evolución?
  5. ¿Qué gasto mensual supone el mantenimiento?
  6. ¿Cada cuánto necesita controles?

¿Eres una protectora, un refugio o una clínica veterinaria?

Puedes usar y compartir libremente esta guía y los materiales descargables con las personas que adoptan, citando la fuente. Se ha escrito precisamente para eso: para que la información sobre leishmaniosis deje de ser un obstáculo en las adopciones.

Preguntas frecuentes

¿La leishmaniosis se cura del todo?

Rara vez se consigue la eliminación completa del parásito. Lo habitual es hablar de curación clínica: el perro deja de tener síntomas y hace vida normal, aunque el parásito siga presente en el organismo. Por eso el seguimiento es de por vida.

¿Puede contagiarme mi perro?

No por contacto directo. La transmisión al ser humano requiere la picadura del flebotomo. El perro es el reservorio, no la vía de contagio. Dicho esto, proteger a tu perro con repelente también reduce el riesgo para las personas de tu entorno, porque rompe el ciclo del parásito.

¿Cuánto cuesta el tratamiento?

Varía mucho según el estadio, la zona y la clínica. El tratamiento de ataque inicial es el desembolso más importante; el mantenimiento posterior con alopurinol es más asequible, pero hay que sumar los controles periódicos. Pide a tu veterinario una estimación por escrito: es una pregunta razonable y te la responderá sin problema.

¿Se puede prevenir al 100 %?

No existe una prevención absoluta. Pero combinando repelente, vacuna, medidas ambientales y controles anuales, el riesgo se reduce muchísimo. La mayoría de perros bien protegidos en zona endémica no desarrollan la enfermedad.

¿Mi perro puede hacer vida normal?

En estadios I y II, con tratamiento y controles, sí: paseos, juego y convivencia normales. En estadios avanzados con afectación renal, la actividad y la dieta se adaptan según indique el veterinario.

¿La vacuna evita que se infecte?

No. La vacuna no impide la infección: reduce la probabilidad de que un perro infectado desarrolle la enfermedad clínica. Por eso nunca sustituye al repelente, que sí actúa evitando la picadura. Requiere además un test previo que confirme que el perro es negativo.

¿Puedo llevar a mi perro a zona endémica de vacaciones?

Sí, tomando precauciones: repelente aplicado con antelación suficiente, evitar el exterior al atardecer y amanecer, y valorar con tu veterinario una serología a los 6 meses de la vuelta si la estancia fue prolongada.

¿Los gatos también se infectan?

Sí, aunque desarrollan la enfermedad con mucha menos frecuencia que los perros. La situación epidemiológica en gatos está peor caracterizada y no existe una estrategia de prevención definida. Si convives con gatos en zona endémica, coméntalo con tu veterinario.

¿Cuánto tarda en aparecer la enfermedad tras la picadura?

El periodo de incubación es muy variable: desde tres meses hasta varios años. Esto explica que un perro pueda ser diagnosticado mucho tiempo después de haber estado expuesto, incluso viviendo ya en otra zona.

Fuentes y referencias

Esta guía se ha elaborado a partir de las siguientes fuentes oficiales y científicas:

Sobre esta guía. La ha elaborado Sergio Poyatos Ramos, enfermero titulado y colegiado, con experiencia en urgencias. La leishmaniosis es una zoonosis, y ese punto de encuentro entre la salud humana y la animal es lo que motiva esta guía: la información dirigida a propietarios rara vez explica la dimensión de salud pública de la enfermedad.

El contenido es divulgación sanitaria apoyada en fuentes veterinarias y epidemiológicas. Quien escribe es enfermero, no veterinario: por eso esta guía explica, contextualiza y remite, pero no diagnostica ni prescribe. Esa competencia corresponde exclusivamente al veterinario colegiado.

Última revisión: julio de 2026.


Nota: el siguiente bloque es contenido comercial independiente y no forma parte de la guía informativa anterior. Incluye enlaces de afiliación: si compras a través de ellos, Mundo del Perro puede recibir una comisión sin coste adicional para ti. Ninguna marca ha participado en la elaboración de esta guía ni influye en su contenido. La elección del producto adecuado para tu perro corresponde a tu veterinario.

Productos recomendados para la prevención

Los repelentes son la barrera principal frente al flebotomo. Existen dos formatos principales, y la elección depende del estilo de vida de tu perro y del criterio de tu veterinario:

  • Collares repelentes: protección prolongada, cómodos para el día a día. Conviene colocarlos antes del inicio de la temporada.
  • Pipetas: aplicación periódica, útiles si el perro no tolera el collar o como refuerzo en periodos de máxima exposición.

Consulta siempre con tu veterinario qué producto y qué pauta son adecuados para tu perro antes de comprar nada.

🛒 Amazon

🛍️ Los enlaces de este artículo son de afiliado. Si compras a través de ellos recibimos una pequeña comisión sin coste para ti.

Ver más productos →

¿Te ha resultado útil?

Tenemos muchos más consejos y comparativas para cuidar mejor a tu perro.

Ver todos los artículos Ver comparativas