Leishmaniosis en perros: síntomas, prevención y tratamiento en España
La leishmaniosis canina es una enfermedad grave, crónica y presente en toda la cuenca mediterránea. Y hay algo que muchas guías no cuentan: también es una zoonosis, es decir, puede afectar a las personas. Esta guía reúne lo que necesitas saber para proteger a tu perro, con fuentes contrastadas y sin alarmismo.
Aviso importante. Esta guía es divulgación sanitaria elaborada a partir de fuentes veterinarias y epidemiológicas oficiales. No sustituye el diagnóstico ni el criterio de un veterinario colegiado. Si sospechas que tu perro puede estar afectado, acude a tu veterinario: es el único profesional que puede diagnosticar y tratar a tu animal.
Contenido de esta guía
- Qué es la leishmaniosis canina
- La conexión con las personas: una zoonosis
- Mapa de riesgo en España y Cataluña
- El flebotomo: cómo se transmite
- Síntomas por sistemas
- Estadios clínicos
- Diagnóstico veterinario
- Tratamiento
- Prevención: las cuatro barreras
- Leishmaniosis y adopción
- Preguntas frecuentes
- Fuentes y referencias
Qué es la leishmaniosis canina
La leishmaniosis canina es una enfermedad infecciosa causada por el parásito Leishmania infantum, un protozoo microscópico que se transmite a través de la picadura de un mosquito muy pequeño llamado flebotomo. No se contagia por contacto directo entre perros: siempre hace falta el mosquito como intermediario.
Es una enfermedad endémica en España, lo que significa que está presente de forma permanente en el territorio. Según la Organización Colegial Veterinaria, afecta cada año a unos 385.000 perros en nuestro país.
Hay dos ideas clave que conviene entender desde el principio:
- Infección no es lo mismo que enfermedad. Muchos perros entran en contacto con el parásito y su sistema inmunitario lo controla sin llegar a enfermar nunca. Otros desarrollan la enfermedad, a veces años después de la picadura.
- Es crónica. Con el tratamiento adecuado y controles periódicos, un perro diagnosticado puede vivir muchos años con buena calidad de vida. Pero el parásito rara vez se elimina por completo del organismo.
La conexión con las personas: una zoonosis
Esta es la parte que suele faltar en la información dirigida a propietarios, y es la razón por la que la leishmaniosis no es solo un problema veterinario, sino de salud pública.
La leishmaniosis es una zoonosis: una enfermedad que puede transmitirse entre animales y personas. El Instituto de Salud Carlos III, a través de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica, registró 485 casos humanos en España durante 2024 (477 confirmados y 8 probables), con una tasa de notificación de 0,98 casos por cada 100.000 habitantes.
La Organización Colegial Veterinaria la califica de «zoonosis desatendida», señalando que sigue planteando retos importantes en prevención, concienciación e investigación.
Un matiz que importa y que genera muchos miedos innecesarios: tu perro no te va a contagiar por lamerte, dormir contigo o compartir espacio. La transmisión al ser humano requiere siempre la picadura del flebotomo. El perro actúa como reservorio del parásito: el mosquito pica a un perro infectado y puede después picar a una persona. Por eso proteger a tu perro también protege a tu familia.
Cómo afecta a cada especie
| Aspecto | En el perro | En las personas |
|---|---|---|
| Vía de contagio | Picadura de flebotomo | Picadura de flebotomo (no por contacto con el perro) |
| Papel en el ciclo | Reservorio principal | Hospedador accidental |
| Formas clínicas | Cutánea y visceral, con frecuencia combinadas | Cutánea, mucocutánea o visceral |
| Población de riesgo | Cualquier perro en zona endémica | Sobre todo personas inmunodeprimidas, menores de 5 años y mayores |
| Frecuencia en España | ~385.000 perros al año (OCV) | 485 casos notificados en 2024 (ISCIII) |
Según los datos del ISCIII de 2024, la mediana de edad de los casos humanos fue de 54,5 años, con mayor incidencia en hombres (303 casos frente a 170 en mujeres). Las incidencias más altas se registraron en menores de 1 año y niños de 1 a 4 años.
Mapa de riesgo en España y Cataluña
El riesgo no es igual en todo el territorio. Depende de la presencia del flebotomo, que necesita determinadas condiciones de temperatura y humedad para vivir y reproducirse.
Tasas de leishmaniosis humana por comunidad (2024)
| Comunidad autónoma | Tasa por 100.000 hab. | Nivel |
|---|---|---|
| Comunidad Valenciana | 2,82 | Más alta |
| Región de Murcia | 2,74 | Muy alta |
| Islas Baleares | 2,19 | Alta |
| Cataluña | 1,28 | 4.ª más alta |
| Media nacional | 0,98 | Referencia |
Fuente: Instituto de Salud Carlos III, informe epidemiológico de leishmaniosis 2024.
Los datos apuntan a un posible gradiente noroeste-sureste, aunque los propios informes advierten de que la interpretación requiere series más amplias. Las diferencias entre comunidades pueden deberse tanto a variaciones reales de riesgo (densidad del vector, factores ambientales) como a diferencias en diagnóstico y notificación.
Si vives en Cataluña: estás en zona endémica, con la cuarta tasa más alta de España. Esto no significa alarma, sino que la prevención no es opcional. Las zonas de mayor riesgo se concentran en áreas costeras y prelitorales, especialmente entre mayo y octubre.
El flebotomo: cómo se transmite
Entender al mosquito es entender la prevención. El flebotomo no es un mosquito común:
- Es diminuto: mide entre 2 y 3 milímetros, un tercio de un mosquito común. Atraviesa mosquiteras convencionales.
- Es silencioso: no zumba. No lo oirás.
- Vuela bajo y poco: rara vez supera los 2 metros de altura ni se aleja mucho de su lugar de cría.
- Solo pican las hembras: necesitan sangre para madurar sus huevos.
- Es crepuscular y nocturno: su actividad se concentra desde el atardecer hasta el amanecer.
- Tiene temporada: en España, aproximadamente de mayo a octubre, aunque con el aumento de las temperaturas el periodo tiende a alargarse.
El ciclo de transmisión
- Una hembra de flebotomo pica a un perro infectado y absorbe el parásito con la sangre.
- El parásito se multiplica dentro del mosquito durante varios días.
- El flebotomo pica a otro perro (o a una persona) e inocula el parásito.
- En el nuevo hospedador, el parásito es capturado por células del sistema inmunitario, donde se multiplica.
- Según cómo responda ese sistema inmunitario, la infección se controla o progresa hacia la enfermedad.
El flebotomo no es el único parásito del que conviene protegerse: puedes consultar la guía sobre parásitos en perros para una visión completa. De este ciclo se deducen las dos ideas centrales de la prevención: evitar que el mosquito pique a tu perro y reducir la exposición en las horas de riesgo.
Síntomas por sistemas
La leishmaniosis es una enfermedad multisistémica: puede afectar a muchos órganos a la vez, y por eso sus signos son tan variados. Puede tardar meses o incluso años en manifestarse desde la picadura.
Signos en la piel (los más frecuentes)
- Descamación con aspecto de caspa, sobre todo alrededor de los ojos y en el hocico
- Pérdida de pelo simétrica, especialmente en la cara (aspecto de «gafas»)
- Úlceras que no cicatrizan, típicamente en orejas, hocico y zonas de apoyo
- Engrosamiento y agrietamiento de la trufa y las almohadillas
- Crecimiento exagerado de las uñas (onicogrifosis), un signo muy característico
Signos generales
- Pérdida de peso progresiva pese a mantener el apetito
- Ganglios linfáticos aumentados de tamaño (fáciles de notar bajo la mandíbula)
- Cansancio, menos ganas de jugar o pasear
- Fiebre intermitente
- Palidez de las encías (anemia)
Signos renales (los más graves)
El riñón es el órgano que marca el pronóstico. La afectación renal puede avanzar de forma silenciosa:
- Beber mucha más agua de lo habitual
- Orinar con más frecuencia y en mayor cantidad
- Vómitos, apatía y pérdida de apetito en fases avanzadas
Signos oculares
- Conjuntivitis que no responde a los tratamientos habituales
- Inflamación intraocular (uveítis)
- Ojo enrojecido o dolorido
Otros signos
- Sangrado nasal (epistaxis), a veces el primer y único signo
- Cojera o dolor articular
- Diarrea crónica
Ningún signo por sí solo confirma la enfermedad. Muchos coinciden con otras patologías. Si tu perro vive en zona endémica y presenta varios de ellos, especialmente si combina problemas de piel con pérdida de peso, pide cita con tu veterinario. Si necesitas orientación sobre cómo actuar ante una urgencia, consulta la guía de primeros auxilios para perros.
Estadios clínicos
El grupo LeishVet, referencia internacional en el manejo de la enfermedad, clasifica la leishmaniosis canina en cuatro estadios. Esta clasificación es la que usa tu veterinario para decidir el tratamiento y estimar el pronóstico.
| Estadio | Situación clínica | Signos habituales | Pronóstico |
|---|---|---|---|
| I — Leve | Anticuerpos bajos, sin afectación renal | Ganglios aumentados, lesiones cutáneas leves o ausencia de signos | Bueno |
| II — Moderada | Anticuerpos medios o altos, riñón aún sin daño relevante | Lesiones de piel, pérdida de peso, alteraciones en la analítica | De bueno a reservado |
| III — Grave | Afectación renal establecida | Signos de los estadios anteriores más enfermedad renal crónica | Reservado a malo |
| IV — Muy grave | Enfermedad renal avanzada o complicaciones sistémicas | Síndrome nefrótico, insuficiencia renal terminal, tromboembolismo | Malo |
Clasificación basada en las guías del grupo LeishVet. La estadificación de un perro concreto corresponde exclusivamente a su veterinario.
La conclusión práctica es clara: el estadio en el que se diagnostica cambia radicalmente el pronóstico. Un perro detectado en estadio I tiene un panorama muy distinto al de uno diagnosticado en estadio IV. De ahí la importancia de los controles anuales en zona endémica.
Diagnóstico veterinario
El diagnóstico nunca se basa en un único dato. Tu veterinario combinará varias fuentes de información.
Relacionado: encontrar un buen veterinario.
Pruebas serológicas
Detectan los anticuerpos que produce el perro frente al parásito. La prueba cuantitativa de referencia es la IFI (inmunofluorescencia indirecta), que además de confirmar la infección indica el nivel de anticuerpos, un dato clave para la estadificación. Existen también test rápidos de clínica, útiles como primera aproximación, pero que requieren confirmación.
Pruebas directas
Buscan el parásito o su material genético. La PCR detecta ADN del parásito en médula ósea, ganglio o piel; es muy específica. La citología permite observar el parásito al microscopio en una muestra de ganglio o médula.
Analítica completa
Imprescindible, porque define el estadio y el tratamiento:
- Hemograma: detecta anemia, frecuente en la enfermedad
- Bioquímica: urea y creatinina para valorar el riñón
- Proteinograma: la elevación de gammaglobulinas es muy característica
- Análisis de orina con ratio proteína/creatinina (UPC): el marcador más sensible de daño renal precoz
Un dato importante para no asustarse: un resultado serológico positivo no significa automáticamente que el perro esté enfermo. Muchos perros en zona endémica presentan anticuerpos y nunca desarrollan la enfermedad. Es el conjunto —anticuerpos, signos clínicos y analítica— lo que determina si hay enfermedad y qué hacer.
Tratamiento
Es la duda más frecuente entre propietarios, y conviene empezar por lo esencial: la leishmaniosis se trata y se controla, pero rara vez se cura por completo. El objetivo es eliminar los signos clínicos, reducir la carga parasitaria y proteger el riñón.
Fármacos habituales
| Fármaco | Para qué sirve | Duración orientativa | Vía |
|---|---|---|---|
| Antimoniato de meglumina | Elimina parásitos. Tratamiento de ataque | Aproximadamente 4 semanas | Inyectable (subcutánea) |
| Miltefosina | Alternativa al antimoniato, elimina parásitos | Aproximadamente 4 semanas | Oral |
| Alopurinol | Impide la multiplicación del parásito. Base del control a largo plazo | Meses o años, según evolución | Oral |
| Domperidona | Estimula la respuesta inmunitaria | Según criterio veterinario | Oral |
| Dieta renal | Protege el riñón en perros con afectación | Indefinida si hay daño renal | Alimentación |
Información orientativa con fines divulgativos. Las pautas, dosis y combinaciones las establece exclusivamente el veterinario en función del estadio y del estado del animal. Nunca mediques a tu perro por tu cuenta.
Qué esperar del tratamiento
- Mejoría visible: los signos cutáneos suelen mejorar en las primeras semanas.
- Controles periódicos: lo habitual es revisar al perro al mes, a los 3-6 meses y después de forma anual o semestral, con analítica y serología.
- Recaídas: son posibles y no significan fracaso. Se manejan reintroduciendo o ajustando el tratamiento.
- Calidad de vida: un perro en estadio I o II bien controlado puede llevar una vida completamente normal durante años.
Y el coste, que también importa
Es una pregunta legítima y conviene hablarla con franqueza con tu veterinario desde el principio. El tratamiento de ataque supone un desembolso inicial mayor; después, el mantenimiento con alopurinol es relativamente asequible, pero los controles periódicos son un gasto recurrente. Un seguro veterinario contratado antes del diagnóstico puede ayudar; contratado después, la leishmaniosis suele quedar excluida como enfermedad preexistente.
Prevención: las cuatro barreras
Ninguna medida aislada es infalible. La protección real viene de combinar varias barreras, cada una cubriendo los huecos de las demás.
| Barrera | Qué hace | Cuándo aplicarla | Nivel de protección |
|---|---|---|---|
| 1. Repelentes (collares y pipetas) |
Impiden que el flebotomo llegue a picar. La medida más eficaz y la base de todo | Todo el año en zona endémica; imprescindible de mayo a octubre | Alta |
| 2. Vacuna | No evita la infección: reduce la probabilidad de desarrollar la enfermedad tras el contacto | Requiere test previo negativo. Pauta y revacunación anual según el veterinario. Ver vacunas obligatorias en España | Complementaria |
| 3. Medidas ambientales | Reducen la exposición al mosquito | Evitar el exterior al atardecer y amanecer; mosquiteras de malla fina; eliminar humedad y materia orgánica del entorno | Media |
| 4. Controles anuales | No previenen, pero detectan la enfermedad en estadios tempranos, cuando el pronóstico es mucho mejor | Una serología al año en zona endémica | Clave para el pronóstico |
La idea que resume la prevención: el repelente es la barrera principal, la vacuna es un refuerzo, las medidas ambientales reducen la exposición y el control anual permite detectar a tiempo. Ninguna sustituye a las demás. Habla con tu veterinario para diseñar la combinación adecuada para tu perro y tu zona.
Leishmaniosis y adopción
Esta sección va dedicada a quien está pensando en adoptar y a las protectoras que gestionan estos casos a diario.
Si estás valorando qué raza encaja contigo, puedes consultar nuestra guía de razas de perro. Pero antes, una idea importante: un perro con leishmaniosis puede ser un compañero estupendo. Y sin embargo, el diagnóstico condena a muchos animales a quedarse en el refugio, casi siempre por miedos que no se sostienen.
Los tres miedos más frecuentes
- «Me va a contagiar a mí o a mis hijos.» No es así. Hace falta la picadura del flebotomo. Convivir con un perro con leishmaniosis no transmite la enfermedad: ni por lametones, ni por saliva, ni por dormir juntos.
- «Contagiará a mi otro perro.» Tampoco directamente. El riesgo depende del mosquito. Proteger a ambos perros con repelente es la medida que importa.
- «Va a sufrir y morirá pronto.» Depende enteramente del estadio. Un perro en estadio I o II bien controlado tiene una expectativa de vida normal y buena calidad de vida.
Qué preguntar antes de adoptar un perro con leishmaniosis
- ¿En qué estadio está? (I a IV: cambia por completo el pronóstico)
- ¿Cómo tiene el riñón? (urea, creatinina y ratio UPC)
- ¿Qué tratamiento sigue y desde cuándo?
- ¿Cuál fue su último nivel de anticuerpos y su evolución?
- ¿Qué gasto mensual supone el mantenimiento?
- ¿Cada cuánto necesita controles?
¿Eres una protectora, un refugio o una clínica veterinaria?
Puedes usar y compartir libremente esta guía y los materiales descargables con las personas que adoptan, citando la fuente. Se ha escrito precisamente para eso: para que la información sobre leishmaniosis deje de ser un obstáculo en las adopciones.
Preguntas frecuentes
¿La leishmaniosis se cura del todo?
Rara vez se consigue la eliminación completa del parásito. Lo habitual es hablar de curación clínica: el perro deja de tener síntomas y hace vida normal, aunque el parásito siga presente en el organismo. Por eso el seguimiento es de por vida.
¿Puede contagiarme mi perro?
No por contacto directo. La transmisión al ser humano requiere la picadura del flebotomo. El perro es el reservorio, no la vía de contagio. Dicho esto, proteger a tu perro con repelente también reduce el riesgo para las personas de tu entorno, porque rompe el ciclo del parásito.
¿Cuánto cuesta el tratamiento?
Varía mucho según el estadio, la zona y la clínica. El tratamiento de ataque inicial es el desembolso más importante; el mantenimiento posterior con alopurinol es más asequible, pero hay que sumar los controles periódicos. Pide a tu veterinario una estimación por escrito: es una pregunta razonable y te la responderá sin problema.
¿Se puede prevenir al 100 %?
No existe una prevención absoluta. Pero combinando repelente, vacuna, medidas ambientales y controles anuales, el riesgo se reduce muchísimo. La mayoría de perros bien protegidos en zona endémica no desarrollan la enfermedad.
¿Mi perro puede hacer vida normal?
En estadios I y II, con tratamiento y controles, sí: paseos, juego y convivencia normales. En estadios avanzados con afectación renal, la actividad y la dieta se adaptan según indique el veterinario.
¿La vacuna evita que se infecte?
No. La vacuna no impide la infección: reduce la probabilidad de que un perro infectado desarrolle la enfermedad clínica. Por eso nunca sustituye al repelente, que sí actúa evitando la picadura. Requiere además un test previo que confirme que el perro es negativo.
¿Puedo llevar a mi perro a zona endémica de vacaciones?
Sí, tomando precauciones: repelente aplicado con antelación suficiente, evitar el exterior al atardecer y amanecer, y valorar con tu veterinario una serología a los 6 meses de la vuelta si la estancia fue prolongada.
¿Los gatos también se infectan?
Sí, aunque desarrollan la enfermedad con mucha menos frecuencia que los perros. La situación epidemiológica en gatos está peor caracterizada y no existe una estrategia de prevención definida. Si convives con gatos en zona endémica, coméntalo con tu veterinario.
¿Cuánto tarda en aparecer la enfermedad tras la picadura?
El periodo de incubación es muy variable: desde tres meses hasta varios años. Esto explica que un perro pueda ser diagnosticado mucho tiempo después de haber estado expuesto, incluso viviendo ya en otra zona.
Fuentes y referencias
Esta guía se ha elaborado a partir de las siguientes fuentes oficiales y científicas:
- Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) — Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (RENAVE). Informe epidemiológico de leishmaniosis en España, 2024: 485 casos notificados, tasa nacional de 0,98 por 100.000 habitantes y tasas por comunidad autónoma.
- Organización Colegial Veterinaria (OCV) — Datos de prevalencia canina (~385.000 perros afectados al año) y calificación de la leishmaniosis como zoonosis desatendida. Día Mundial de la lucha frente a la Leishmaniosis (1 de junio).
- Grupo LeishVet — Guías clínicas para el manejo de la leishmaniosis canina. Clasificación en estadios clínicos I a IV.
- Organización Mundial de la Salud (OMS) — Leishmaniasis como enfermedad tropical desatendida: epidemiología global y formas clínicas.
- Agència de Salut Pública de Catalunya — Vigilancia epidemiológica de la leishmaniosis en Cataluña.
- Riera C, Fisa R, Ribera E, et al. — Estudio epidemiológico de la leishmaniasis humana en la ciudad de Barcelona (1997-2014). Enfermedades Emergentes. Consultable en PubMed.
Sobre esta guía. La ha elaborado Sergio Poyatos Ramos, enfermero titulado y colegiado, con experiencia en urgencias. La leishmaniosis es una zoonosis, y ese punto de encuentro entre la salud humana y la animal es lo que motiva esta guía: la información dirigida a propietarios rara vez explica la dimensión de salud pública de la enfermedad.
El contenido es divulgación sanitaria apoyada en fuentes veterinarias y epidemiológicas. Quien escribe es enfermero, no veterinario: por eso esta guía explica, contextualiza y remite, pero no diagnostica ni prescribe. Esa competencia corresponde exclusivamente al veterinario colegiado.
Última revisión: julio de 2026.
Nota: el siguiente bloque es contenido comercial independiente y no forma parte de la guía informativa anterior. Incluye enlaces de afiliación: si compras a través de ellos, Mundo del Perro puede recibir una comisión sin coste adicional para ti. Ninguna marca ha participado en la elaboración de esta guía ni influye en su contenido. La elección del producto adecuado para tu perro corresponde a tu veterinario.
Productos recomendados para la prevención
Los repelentes son la barrera principal frente al flebotomo. Existen dos formatos principales, y la elección depende del estilo de vida de tu perro y del criterio de tu veterinario:
- Collares repelentes: protección prolongada, cómodos para el día a día. Conviene colocarlos antes del inicio de la temporada.
- Pipetas: aplicación periódica, útiles si el perro no tolera el collar o como refuerzo en periodos de máxima exposición.
Consulta siempre con tu veterinario qué producto y qué pauta son adecuados para tu perro antes de comprar nada.
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